lunes, 1 de octubre de 2007

Templanza...



Duelo de palabras donde no vence la espada. En esa situación se haya una enigmática dama. En medio de una calle a oscuras, con el sombrero calado. De testigos de la escena tan sólo la frialdad de su mirada y el tintineo del hierro entre sus ropas.

De la otra sombra se deduce su presencia por el vapor que espira con cada respiración, porque sus ojos y su ropa son tan oscuros como la negra noche que lo acompaña.

Retira su capa con un leve gesto, para mostrar la empuñadura de su arma. No desea batirse, porque la sangre derramada no cubre el precio de la ofensa. Pero el incauto personaje no piensa lo mismo, al desnudar su hoja.

Comienza un baile donde la precisión y la templanza obtendrán su recompensa. En medio de esa danza infernal baja aparentemente su guardia a la espera que su adversario caiga en el error de la confianza.

La sombra lanza una estocada fallida, pero definitiva, porque ella aprovecha el contrapie de su adversario para introducir dos palmos de acero en la piel de aquel desgraciado que ahora emana un cálido fluido proveniente de su interior.

Con la capa del vencido limpia su hoja y marcha lentamente. Ha cegado una vida a la vez que el alba ilumina tenuemente un nuevo día.

3 comentarios:

entregada dijo...

curiosa batalla, muy bien narrada.
Un besito

Milagros Sánchez dijo...

Un texto muy interesante, del que podemos aprender muchas cosas y sacar moralejas como esta:"la templanza es virtud mientras que la ignorancia genera confianza"
Gracias por hacernos pensar.
Y para ti, querida felina, un beso con templanza.

without dijo...

En este rincón tienen cabida todas las cabezas pensantes...

Simplemente gracias.