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Vivió en noche
pero, al morir, pidió
un amanecer.

Darle más días
al infinito tiempo
mientras espera.

Sus palabras son
un sueño que despierta
entre la bruma.

Sangre vertida
al son de una guitarra
sin esperanza.

Perder el alma
donde lleven sus pasos
para besarla.

Ojos de hielo
refugio de soledad
del deseado.

Del fuego nace
aquello que perdimos
hace un tiempo.

Cuentan arrugas
con tímida sonrisa
los pasos dados.

Por qué tú mujer
lloras en la soledad
esa pérdida.

Polvo de libros
encierra las palabras
de viejos labios.